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sábado, 30 de mayo de 2015

Un café con un psicoanalista

Buenos Aires

Miércoles 30 de Agosto de 2006


Por Guillermo Cevallos

Estaba sentado a mi derecha en una conferencia de la Escuela de la Orientación Lacaniana un rostro afable, de pronto alguien lo llamó por su nombre y yo pregunté ¿usted es Mario Goldenberg? Respondió afirmativamente, me presenté como aquel que había leído un texto suyo, quedamos en expandir la charla con un café, nos comunicamos por mail, pues sucede que cada vez que estoy en Buenos Aires no tengo teléfono. El mensaje que recibí fijó la cita, así que me encontraba caminando a las 8h30 de la noche a su consultorio. Afortunadamente los dos vivíamos en Palermo, eran pocas las cuadras que tenía que caminar y al llegar al 5to B del edificio donde me esperaba. Pasé a lo acogedor de su consultorio.

Muchos libros alrededor fijaban las lecturas en las que trabajaba, Freud, Lacan, la lingüística, la antropología etc. y un diván beige. Me invitó a salir por unos cigarros y al llegar al café Nostalgia de manera relajada y sobria se deja ir a las preguntas que le hago.


G.C: Mario este café es como si tuviera un nombre psicoanalítico y para entrar a una de las varias preguntas que te quiero hacer la primera sería ¿cómo encontraste al psicoanálisis en tu vida y como lo definirías hoy?

M.G: Mi primer encuentro con Freud fue un libro que estaba en la biblioteca de mi padre que se llevaba por título Freud y la histeria femenina, y que me resultó muy intrigante. Posteriormente, en la facultad de Psicología no me interesó específicamente el psicoanálisis, sino que, en aquellos años estaba más ocupado en la militancia política pero, la misma interrogación acerca de las mismas cuestiones políticas y subjetivas me llevó a interesarme en el psicoanálisis. En aquella época Oscar Masotta dio algunos teóricos en Psicopatología en la cátedra de Fukelman y era el comienzo de la entrada de Lacan en la Argentina. En esos años, en el 64’ cerraron la facultad y tuve la oportunidad de empezar un grupo de estudio de Freud donde había algunos psicoanalistas que tenían su formación a partir de Masotta, años en los que había ya empezado mi análisis personal.

Evidentemente, las circunstancias políticas del país, el proceso militar hicieron que dejara de lado la política, no mi inquietud por la política, sino la militancia política y me dediqué a la lectura de Freud y Lacan, tuve la oportunidad de estudiar con quién fue un gran maestro de analistas en Argentina, Raúl Sciarreta, en donde en aquellos años estudiaba Lacan y también filosofía. El psicoanálisis en los años del proceso militar argentino adquirió una cierta particularidad singular distinta a lo que sucedió a la época de Masotta, que tenía un estilo claro y una lectura de Freud bastante ordenada, lectura que giraba alrededor de las formaciones del inconsciente y el falo.

El lacanismo argentino en los años de proceso militar tomó un estilo muy críptico, supongo por la represión, que hacía muy difícil la transmisión y concretamente era un psicoanálisis con un modo de narración que no se entendía nada. No se entendía el ordenamiento lógico ni los efectos de su enseñanza. A partir de los años ’80, después del encuentro de Caracas y posteriormente la visita a la Argentina de Jacques-Alain Miller, Eric Laurent, Serge Cottet y Colette Soler, trajeron un Lacan bastante distinto… por un lado cercano al estilo de Masotta y por otro la clínica de Lacan, la práctica de Lacan. Con el estilo de Miller el psicoanálisis se planteó como un estilo mucho más ordenado y claro en relación a la obra de Lacan.

Lo que fue clave, fue el encuentro del año ‘84 que se hizo en Buenos Aires del Campo Freudiano que llevó por título “¿Cómo se analiza hoy?” y puedo decir después de varios años que tuvo un efecto muy contundente en la clínica porque replanteó el modo de analizar en el psicoanálisis argentino y fundamentalmente en el psicoanálisis lacaniano.

Los lacanianos argentinos generalmente habían tenido análisis kleinianos, así que era la jerga lacaniana pero con un análisis que no provenía de la práctica de Lacan. Miller y sus amigos trajeron a la Argentina la clínica y la práctica de Lacan aparte de la enseñanza.

A partir del ‘84, en el ‘85 se conforman distintas sociedades analíticas, el Simposio del Campo Freudiano, la Biblioteca Internacional de Psicoanálisis, SABA/ Sociedad Analítica de Buenos Aires y el Seminario Lacaniano donde integré el consejo, y fui director del Seminario Lacaniano junto con Cosentino, Xavier Aramburu, Mónica Torres. Eran las instituciones que tendían a la formación de la Escuela del Campo Freudiano.

Distintas visicitudes hicieron que Diana Rabinovich y Cosentino queden al margen de la formación de la Escuela, diría por no poder poner en juego la castración de ser uno más en una Escuela de analistas, y han quedado como profesores perdidos en los pasillos universitarios. En el ‘92 se funda la EOL y es el Encuentro Internacional del Campo Freudiano en Caracas, donde se funda la Asociación Mundial de Psicoanálisis A.M.P. que fue una experiencia, hoy la I.PA reconoce que ha perdido su exclusividad en la representación de los analistas y hasta tuvimos la suerte de que Horacio Etchegoyen, ex presidente de la I.P.A haya podido decir que no existe un solo grupo que pueda tener la total representación del psicoanálisis.

Entonces se trata de que el psicoanálisis de la Orientación Lacaniana tenga un alcance a nivel internacional de mucha importancia y referencia en distintos sectores y lugares de la cultura.

G.C: Mario, los cambios de la cultura naturalmente tienen que darse, en este momento ¿hay lugar para el psicoanálisis hoy?

MG: El psicoanálisis en América Latina ha tenido su inserción fuerte, a partir de la I.P.A. en Argentina, también en Brasil y a esta altura con la NEL, la AMP, la EOL, el psicoanálisis en América Latina es un hecho definitivamente. El discurso analítico evidentemente ha dado pruebas de su eficacia y de su actualidad. Se ha publicado una encuesta en el diario La Nación que hizo un investigador, Felipe Müller de la Universidad de Belgrano, muestra contrariamente que más del 50% de los practicantes psy de la Argentina utilizan el psicoanálisis, y las terapias cognitivas-comportamentales y las sistémicas no pasan del 1%. Así que, más allá del fenómeno de prensa donde dice que Dios ha muerto y que Freud ha muerto y está caduco, esta investigación con su rigurosidad estadística muestra la vigencia del psicoanálisis.

G.C: Quiero retornar a esos dos nombres que tocaste y lo que hicieron, su descubrimiento, ¿quién es Freud y quién es Lacan?

MG: Se puede preguntar, ¿Freud descubrió o invento? Si descubrió diré que descubrió algo que ya estaba, y si inventó es justamente el aspecto que tiene la invención de creación que es ex–nihilo (sobre la nada) y creo que en Freud están las dos cosas, por un lado se podría decir que es el descubrimiento del inconsciente, es decir, que hay un algo en el sujeto y en el giro de la revolución copernicana de que el Yo “no es el amo de su casa”. Simultáneamente, hay una invención en el sentido de una nueva experiencia que puede hacer un sujeto de aquellas marcas de aquellos dichos que lo han afectado y que desconoce, aquellas palabras que marcan su vida, su destino y que le hacen sufrir. Agrego que Freud inventa un nuevo lazo, que es el lazo analítico, que es una experiencia distinta a cualquier otro lazo, que no es una experiencia solitaria sino una experiencia con Otro donde se pone en juego la dimensión de la verdad y la dimensión de la pulsión en la relación con el Otro, con la relación amorosa, en los lazos sociales donde el psicoanalista en ese punto encarna un lugar bastante particular.

Lacan tiene el mérito, justamente, de continuar a Freud, y poder renovar la apuesta freudiana inicialmente con la consigna “el retorno a Freud” en tanto la IPA como Lacan lo define bien, se había constituido como una Iglesia que conservaba los significantes de Freud como letra muerta. Lacan vuelve a Freud con las formaciones del inconsciente y hace una reformulación incluyendo, renovando con la ayuda de la lingüística, de la filosofía, de la matemática, distintos modos de cómo poder abordar el sujeto freudiano, creo que el psicoanálisis acompaña lo que se puede llamar desde la filosofía el fin de la metafísica, es decir el ser como esencia, como sustancia… ha caído para la filosofía. Tanto las corrientes como el existencialismo o el pragmatismo logran con el psicoanálisis ubicarse mejor por que logran admitir al sujeto ya no como esencia sino un ser arrojado al mundo, una existencia no predeterminada y tampoco esencial.

En este punto, Lacan retoma lo que es la novedad freudiana, que es constituir una nueva razón fronteriza, entre el campo semántico, campo del sentido y el campo de lo real donde trabaja el psicoanálisis, el campo del goce, asunto que la filosofía nunca había abordado.

El psicoanálisis es un nuevo modo de pensar la subjetividad, que es esta operación de inversión donde se puede pensar no solo el campo semántico del cual la filosofía se ha ocupado mucho, también la filosofía del lenguaje articulado con este otro campo que es el campo de lo real.

GC: El psicoanalista se abstiene de satisfacer la demanda, entonces, sabemos que es muy difícil hacer hablar al psicoanalista. Mario, cuando decimos sujeto, el sujeto que habla, ¿qué queremos decir con eso?

M.G.: Bueno, es una reflexión interesante que haces, el término sujeto no es un término freudiano, es Lacan quien ha acuñado el término sujeto barrado, pero hay un reparo que diría que se puede hallar en la misma obra de Lacan, porque Lacan al final de su obra considera el término sujeto, como el término Otro con mayúscula, como impropios. En este sentido hay un gran viraje que ha situado muy bien Jacques-Alain Miller cuando Lacan en su última enseñanza piensa el lugar del sujeto lo deja para poder formular el término “parlêtre”, que sería un neologismo donde junta el ser y el “hablante ser” de distintas maneras pero no es un ser como punto esencial como lo pensaba la filosofía griega y toda la tradición metafísica, sino un ser que habla y en tanto habla goza. Tenemos entonces en Lacan un sujeto representado por un significante para Otro, pero también esta nueva dimensión de este ser hablante donde en sus dichos esté en juego lo semántico, pero también está el goce que se pone en juego en el hablar y la experiencia analítica. Es hacer una experiencia no solo de reducir el campo del sentido, sino poder recortar los significantes claves que tienen el valor de goce sobre el sujeto y que se ponen en juego cuando este sujeto habla.

GC: En la conversación empieza a poner el calor Mario Goldenberg, y hay una pregunta que interesa a muchos. ¿Cómo cura el psicoanálisis? ¿El psicoanálisis es una psicoterapia?

M.G.: A esta altura, a más de 100 años de psicoanálisis este ha dado cuenta de su eficacia terapéutica y no lo constituye como psicoterapia. Lacan en ese punto es muy preciso al decir que toda psicoterapia se sostiene en la sugestión. Por el contrario, el psicoanálisis produce un efecto distinto, inverso a la sugestión. La sugestión justamente, da un poder al Otro, otorga un poder al Otro que es efecto de la transferencia y Lacan, en ese sentido, es muy claro cuando dice que en el análisis está en juego ese poder de la sugestión pero a condición de que el analista no lo use.

G.C: Te sigo el hilo Mario, sabemos que el psicoanalista demanda asociación y nada más, el psicoanalista guarda silencio, cuando el paciente le habla al analista algo le supone ¿Cuál es la intriga que guarda el psicoanalista?

M.G.: Puede ser el sentido de esta entrevista, hacer hablar al psicoanalista, ¡a ver si aparece la intriga! (risas de Mario Goldenberg y mías). El silencio del analista justamente es parte de ese nuevo lazo social que inaugura Freud, que implica la posibilidad de que el sujeto se pueda escuchar y que pase algo distinto del blablabla común, pues un sujeto cuando habla solo, dice siempre lo mismo, por lo tanto el mundo en que vivimos es un mundo de malos entendidos. La experiencia de poder encontrarse con alguien que escuche, que pueda intervenir e interpretar y también con ese silencio, es la posibilidad primero de encontrarse con puntos, en el Otro con mayúscula que no responde y también que el sujeto pueda hacer una experiencia de la alteridad, digamos, la fórmula de hablar solo y decir siempre lo mismo, es la formula neurótica, el neurótico constituye el objeto de amor como espejo, podríamos decir que goza con su fantasma y en ese sentido hay poca experiencia del Otro, en el sentido de lo femenino como alteridad, tanto para los hombres como para las mujeres y el análisis permite hacer una experiencia de aquello que es radicalmente hétero para el sujeto.

G.C. Vivimos momentos de una erosión subjetiva importante, en donde hay sujetos que quedan afuera de representaciones simbólicas, efectivamente, el fantasma es lo que vela el objeto causa del deseo, sin embargo su contrario son las patologías del acto, las bulimias, las anorexias o aquellas formas de gozar que se sitúan al margen de la ley, entonces, ¿cómo el psicoanálisis interviene en las patologías que podríamos llamar del acto?

M.G.: Bueno Guillermo, evidentemente las coordenadas de la época hacen que los modos típicos y fenoménicos de los síntomas no aparezcan de la misma manera. Tanto la declinación de los ideales que Lacan llamó el discurso capitalista ubican al sujeto en una posición distinta de la que Freud planteaba en el malestar de la cultura, que era que la cultura exigía una renuncia pulsional, en cambio, el discurso del mercado, el discurso dominante actual, más bien constituyen a la cultura y al superyó actual como un mandato de goce. En este sentido, la declinación del padre, la declinación de los ideales, hacen que haya formas clínicas y formas defensivas que no van en el sentido estricto freudiano en la vía de la represión, lo que conocemos como la conversión histérica, los síntomas obsesivos, fóbicos, etc., y hay modalidades que tienen que ver con ciertas patologías actuales donde están en juego las adicciones, anorexia y bulimia, la depresión… que son modalidades donde la represión no está en juego. Ahora creo que es un desafío importante para el acto analítico y la práctica analítica el cómo reconducir a esos sujetos a una pregunta, es decir, esos sujetos que están instalados en la respuesta, en una relación al objeto tóxico o en distintas variantes de modos de gozar, donde se esquiva la interrogante, evidentemente el dispositivo analítico que es un dispositivo de palabra permite al sujeto tener la posibilidad de poder traer la pregunta a su posición y creo que el elemento clave planteado por Freud en “Inhibición, Síntoma y Angustia”, es precisamente, la angustia. Me refiero a la angustia como esa buena brújula para poder reconducir al sujeto en relación a lo real y poder reencausar al sujeto en relación a lo que implica, en el mejor de los casos, la posibilidad de un trabajo analítico.

G.C: ¿Es para el psicoanálisis la angustia una forma de traducir subjetivamente lo real?, si es así, entonces, ¿el psicoanalista tratará de suprimir la angustia como lo intentan hacer otras prácticas?

M.G.: Efectivamente es así en la primera pregunta. Con respecto a la segunda, Heidegger pocos años después de “Inhibición, síntoma y angustia”, en “¿Qué es metafísica?”, dice que la angustia patentiza la nada y en este mundo abarrotados de objetos, la nada es una buena experiencia en este sentido y la nada es uno de los nombres del objeto “a”. Creo que es fundamental para la práctica analítica poder dar lugar a la angustia, no suprimirla ni taponarla como lo hace la sugestión y los distintos modos de psicoterapia, como lo hacen las terapias psicofarmacológicas. En este sentido el psicoanálisis queda bien diferenciado, en tanto, es un lugar donde la angustia puede encontrar un marco.

G.C: Cuando se dice hacer consciente lo inconsciente la gente común atribuye a eso por el lado del sentido o de un reconocer un error o darse cuenta de una falla, a veces una justificación de los actos mortales, pero para el psicoanálisis es un concepto que significa una lógica con autoridad ¿qué significa eso entonces?

M.G.: Hacer conciente lo inconsciente es la formulación inicial de Freud que él mismo lo llamó en su primera época “El arte de la Interpretación”, en aquel momento para Freud era tramitar simbólicamente aquello a partir de la palabra estaba ignorado para el sujeto. Freud lo dice así “en la improvisación arbitraria del hablar hallamos un texto sagrado”, es decir, Freud se encuentra con que hay pensamientos inconscientes que están excluidos de la consciencia. Eso es la primera época de Freud, pero se encuentra después con que hacer conciente lo inconsciente es una tarea que siempre conduce a la resistencia, al obstáculo, que existe algo que no puede terminar de tramitarse por la palabra y es ahí donde Freud introduce la pulsión de muerte, por lo tanto el análisis es una experiencia para el sujeto que lo practica, donde se encuentra con que “no todo puede decirse”.

G.C. Para terminar con esta agradable e interesante plática, Mario, ¿nos podrías contar una anécdota con el psicoanálisis o viñetita clínica?

M.G: Bueno hay muchas… (Sonrisas de Mario Goldemberg), o mejor sería un chiste para transmitir la suposición de la teoría y cómo son las cosas, pero como anécdota me gustaría ubicar una interpretación en un caso de una analizante histérica en donde torturada por su falta en ser, siempre se siente poco valiosa para los demás, es alguien muy preocupada por saber y este estímulo por el saber viene de cierto ideal paterno y siempre en sus intentos de ser valiosa para los demás se siente menos “poca cosa”. Después de varias sesiones de dar las vueltas por el mismo punto se me ocurre como interpretación algo que tuvo un efecto interesante, que fue decirle: “no sabés lo valiosa que sos” para el Otro, simplemente “no sabés lo valiosa que sos”, suposición de no saber donde ella siempre se ubica en menos y el haber podido articular ese no-saber con valiosa… fue interesante el viraje que produjo porque detuvo su padecimiento de la falta en ser ubicando su singularidad en valiosa, para que resuene de otra manera.

Pues la idea es que la viñeta traduce a un sujeto histérico donde padece de su posición de otorgarle al Otro saber, de suponer saber fundamentalmente en las mujeres, siempre aparece en su padecer “el no saber lo suficiente” y en ese sentido no sentirse “valiosa” para el Otro, la intervención gira en que se articula su posición de falta en ser de no saber con lo valiosa del sentido del Otro, pero no para constituirla como valiosa, sino para dejar el enigma de no saber qué es para el Otro, pero articulado con el significante “valiosa” que es un significante clave para ella, no la constituye como valiosa en relación al narcisismo, sino que, se articula su no-saber con la pregunta de ¿Qué soy para el deseo del Otro?.

G.C: El ambiente del café Nostalgia acompañó a esta conversación, agradable lugar y risas asomadas también, después de que son las 10h20 de la noche en el barrio porteño de Palermo, donde la profundidad del psicoanálisis se hizo presente, donde la singularidad del inconciente más aún y de lo que un psicoanalista recorta del decir de los pacientes.

Te agradezco mucho Mario por la conversación.

M.G.: Bueno, muchas gracias.

MARIO GOLDENBERG. PSICOANALISTA. AME DE LA ESCUELA DE LA ORIENTACION LACANIANA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA. PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES. MIEMBRO DE LA ASOCIACION MUNDIAL DE PSICOANALISIS. AUTOR DE MUCHAS PUBLICACIONES.

GUILLERMO CEVALLOS JUAREZ. MASTER EN CLINICA PSICOANALITICA. ASOCIADO A LA NUEVA ESCUELA LACANIANA DE PSICOANALISIS, SEDE GUAYAQUIL. PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE CUENCA.

ENTREVISTA REVISADA POR MARIO GOLDENBERG, BUENOS AIRES 2012.

domingo, 17 de agosto de 2014

Emilia Cueto entrevista a Mario Goldenberg

http://www.elsigma.com/entrevistas/entrevista-a-mario-goldenberg/9638

-¿Cómo se produjo su llegada al pensamiento freudiano?

-Mi primer encuentro con el pensamiento freudiano fue con un libro titulado Freud y la histeria femenina del Dr. J. Gómez Nerea, de Editorial Tor, que estaba en la biblioteca de mi padre y que aún conservo; posteriormente el cierre de la Facultad que en aquel momento era de Filosofía y Letras en el año 1974 me abrió un camino diverso de la militancia estudiantil, que fueron los grupos de estudio de Freud siguiendo el programa de Oscar Masotta, recién allí incursioné en la obra freudiana, aunque ya hacia unos años que había comenzado un análisis. El inicio en Freud, me permitió un recorrido temprano que luego continué estudiando con Raúl Sciarretta durante los largos años negros del proceso militar, creo que era el único lugar donde se podía respirar. Debo decir que la aproximación a Freud en esos años y posteriormente Lacan, inicialmente como una inquietud intelectual, derivaron en una apertura que me llevó a la práctica clínica y la docencia universitaria.

-¿Qué aspectos del movimiento freudiano han atravesado centralmente su formación?

-Creo que la obra de Freud marca el inicio de una bisagra entre el campo del sentido y el campo de la pulsión y un modo nuevo de pensar la subjetividad.

Freud tuvo el mérito de inventar un nuevo lazo social: el discurso analítico y un movimiento que constituyó con la IPA.

Lacan, que fue excomulgado en los años ‘60, siguiendo la psicología de las masas freudiana, advirtió que la internacional llevaba el modo de una de las masas artificiales conceptualizada por Freud: la Iglesia; su excomunión lo llevó a generar el movimiento lacaniano con una orientación, el retorno a los fundamentos freudianos.

Debo decir que mi formación inicialmente freudiana, fue atravesada, a partir de los años 80 con la llegada de Campo Freudiano a la Argentina, con un modo nuevo de pensar la clínica, el Encuentro Internacional del Campo Freudiano en Buenos Aires en 1984, llevaba como título: “¿Cómo se analiza hoy?”. Pudimos en ese momento encontrarnos con colegas formados por Lacan, lo que permitió sacar al lacanismo del carácter críptico que tomó en los años de la dictadura, retomando el estilo que Oscar Masotta imprimió a la enseñanza de Lacan. La clínica lacaniana era algo más que el juego de palabras y el analista silencioso. La dirección de la cura está orientada por lo real, en tanto opera sobre el goce. El movimiento que se originó a partir del encuentro de Caracas, con la visita de Lacan a América latina, generó en Buenos Aires varias asociaciones, entre ellas el Seminario Lacaniano, fundado por Javier Aramburu y Mónica Torres entre otros, fue mi primera experiencia institucional, donde fui Director y participé también del Consejo Estatutario.

El pase y la escuela fueron los grandes ejes de trabajo en esos años. Diversas idas y vueltas con las consecuentes escaramuzas llevaron a fundar con otras asociaciones: el Simposio, Biblioteca Internacional de Psicoanálisis (BIP) y SABA, la Escuela de la Orientación Lacaniana en 1992, en la que ingresé unos años mas tarde.

La EOL fue el producto de un pacto que llevó al acto de fundación con Jacques-Alain Miller, con quién venía realizando una práctica de control algunos años atrás. Mi experiencia de control con Miller fue muy fecunda, me sirvió entre otras cosas para encontrarme con un modo distinto de pensar la clínica y como un encuentro que marcó mi formación analítica.

La experiencia de la EOL, fue una verdadera experiencia de escuela distinta a la del grupo anterior. Después de algunos años tuve la oportunidad de ser designado Director para los años 2002-2004, años difíciles en el país, pero que verificaron la postura de Lacan de la escuela como refugio ante el malestar en la cultura. Fueron los años del deshielo a partir del encuentro Miller-Etchegoyen donde pudimos realizar trabajos en común con colegas de APA y APdeBA que aún continúan. Nos encontramos con que la enseñanza de Lacan había traspasado muchas fronteras, no solo la de la internacional sino también en diversos campos de la cultura y el pensamiento.

Tanto el trabajo de actualizar el psicoanálisis para pensar la época, como la apuesta al pase, como modo de dar cuenta del fin del análisis, fueron guiando mi interés en estos años.

-Dentro de la obra freudiana ¿considera que hay líneas que han quedado abiertas y que no han sido suficientemente trabajadas?

-Afortunadamente Freud dejó líneas abiertas -hay que decir que suficientemente trabajadas por él- que han permitido continuar ese camino.

Creo que un aspecto que quedó abierto es la clínica de la psicosis de la que tanto Lacan como los llamados postfreudianos se han ocupado.

Freud con Schreber abre un camino para pensar las psicosis; la psicosis en Lacan tiene dos grandes momentos: el Seminario 3 justamente sobre Schreber con la formulación de la forclusión del Nombre del Padre, y Joyce al final de su obra donde toma la psicosis para la conceptualización del sinthome y el fin del análisis.

Otro tema es el del malestar en la cultura, que fue una gran preocupación de Freud, el modo en que el discurso analítico puede incidir en las coordenadas de la civilización, la manera en que el psicoanálisis puede aportar a la teoría social.

La relación con la ciencia y la religión considero que también ha quedado abierta, sabemos que Freud apostó con la ciencia al fin de la religión, evidentemente el porvenir de la ilusión ha demostrado que la ilusión, en tanto proporciona sentido pudo sobrevivir ante el real perturbador que produjo el avance de la tecno-ciencia y a la vez hace a la religión más necesaria. Es un aspecto que el movimiento analítico y el pensamiento contemporáneo tienen muy en cuenta: las creencias.

Otro aspecto central que ha dejado una hiancia es el fin de la cura analítica, en Freud el carácter terminable e interminable del análisis ha dejado un impasse respecto de la conclusión; apertura que ha sido retomada por la orientación lacaniana de un modo distinto a la standarización de la IPA. El dispositivo del pase es un modo de dejar abierta está cuestión y permitir en el caso por caso aportes en el marco de la comunidad analítica, que enseñan sobre la singularidad de cada fin, y a la vez dan cuenta del pasaje de analizante a analista. Los diversos modos que hacen una serie heterogénea y que aportan a la teoría.

Quizás el gran mérito de Freud es que ha dejado como legado una obra abierta, digo legado porque implica una apropiación de lo recibido de modo distinto a una herencia que no implica una operación de asunción.

-Si tuviera que elegir tres conceptos fundamentales en la obra freudiana, ¿cuales elegiría y por qué? 

-Preguntaría porque tres y no cuatro, que son los que toma Lacan en el Seminario 11, llamado “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”.

Inconsciente, repetición, transferencia y pulsión, no hay psicoanálisis sin estos cuatro.

Agregaría un quinto que es el síntoma, que es el concepto clave, que recorre toda la obra freudiana, desde el inicio, con los síntomas histéricos, siguiendo por una cuestión central del descubrimiento freudiano que es el sentido de los síntomas, tal como lo tematiza en las conferencias de introducción al psicoanálisis de 1916/7, donde introduce algo realmente nuevo para la clínica médica que conocía los síntomas, los síntomas tienen un sentido, algo quieren decir, esto lo lleva al silencio del síntoma, su carácter resistente a la cura, de núcleo pulsional, de pulsión de muerte. La reacción terapéutica negativa como problema técnico lo conduce a una cuestión ética que es la relación del sujeto con su manera de gozar.

El síntoma es el elegido no sin los otros conceptos, de modo que está articulado a los otros cuatro, como manera de gozar del inconsciente, insistencia y resistencia, síntoma analítico y destino pulsional y es la pieza central de la obra freudiana.

-¿Coincide con la visión freudiana de la idea de no progreso del sujeto, tal como aparece en El malestar en la cultura?

-Es muy interesante el contraste entre el optimismo de su primer época y su visión desengañada del progreso en los años 30, creo que en ese momento está en cuestión, de alguna manera, el Ideal científico de progreso.

Quizás se advierte la posibilidad de una lógica distinta, también Freud sentía cuestionado el progreso de las curas analíticas. La idea de progreso se mantiene en una lógica religiosa que la ciencia sostenía (pero ya no sostiene) con la ilusión de un despertar, o que el progreso técnico iba a mejorar la relación del sujeto al goce; evidentemente el camino analítico se rige por otra lógica. Lo que hay que tener en cuenta no son los “progresos”, sino los cambios en la subjetividad.

-¿De qué manera considera que la Primer Guerra Mundial ha incidido en la obra freudiana?

Durante la Primer Guerra había un problema político que se convirtió en cuestión de estado, fueron las llamadas neurosis de guerra. Los soldados traumatizados que venían del frente y también las neurosis desencadenadas antes de ir a la trinchera. Freud, claramente a la altura de la época, toma esta cuestión en Más allá del principio de placer, recuperando el término de trauma, que había utilizado en la primera teoría de la histeria.

Las neurosis de guerra comparten con los sueños traumáticos, el fort-da, las resistencias en transferencia, la fundamentación de la compulsión de repetición y por ende la pulsión de muerte.

Hay un viraje en Freud de un aparato psíquico regido por el principio del placer-displacer auna ganancia de placer de otra índole. Algo más primario que lo homeostático que es la tendencia del sujeto a actuar contra sí mismo.

Esta incidencia le permite a Freud dejar definitivamente la ilusión de hacer consciente lo inconsciente, encuentra un límite a la simbolización.

El trauma pasa a tener un lugar estructural y no accidental como en los primeros años de su obra, no es ya solo un encuentro inadecuado con el goce, sino un agujero o rotura en la trama simbólica. El paradigma del aparato psíquico no es el sueño, como cumplimiento de deseo, sino la pesadilla que vuelve al mismo lugar. El lenguaje no es más vehículo de la comunicación, mensaje, sino aparato de goce.

La guerra tuvo una importante incidencia en la teoría freudiana y en su preocupación por el desenlace de la humanidad, el sueño del progreso de la ciencia y la razón lo encuentran a Freud en la antesala del monstruoso holocausto.

La categoría del trauma freudiano tiene su vigencia para nuestros tiempos, el atentado a las torres gemelas ha iniciado un período en la historia marcado por lo traumático, pensar el trauma no como acontecimiento sino como proceso, como estructural, permite al psicoanálisis un modo de operatoria sobre el sufrimiento distinto a otros abordajes que intentan restablecer el estado anterior, evidentemente se trata de restituir el sentido, de restablecer el lazo con el Otro, pero fundamentalmente producir una respuesta ante lo que no tiene respuesta.

-Freud además de genio era un Kulturtrager como muchos de los exponentes de su época, ese no es el marco actual en la formación de numerosos analistas, ¿incide esto en el psicoanálisis de nuestros días?

-El genio de Freud es el que permitió la invención del psicoanálisis, no podemos pretender que los analistas seamos como Freud o Lacan, pero sí es importante en la formación analítica estar a la altura de la época, esto quiere decir estar a la altura de los debates centrales del pensamiento contemporáneo. Si el psicoanálisis queda reducido a una práctica psicopatológica podemos poner en duda su porvenir. Es una práctica que trata más bien la ex-sistencia, y en ese sentido no pertenece al campo de la ciencia, ni de la religión, es un nuevo campo.

-El psicoanálisis no sería posible sin Freud, ¿qué hizo posible a Freud?

-Sería vano pensar si hubiera habido psicoanálisis sin Freud, sí es claro que Freud proviene de una serie de coordenadas históricas del discurso de la ciencia, el fin de la metafísica en la filosofía, la declinación del Imperio Austro-húngaro, y podríamos agregar una larga lista a la serie de determinaciones.

Pero además de las determinaciones hay contingencias singulares que llevaron a Sigmund Freud a ser Freud, podemos utilizar el término que está en el Moisés y la religión monoteísta: el gran hombre. Creo que en este punto no alcanza con su inteligencia, su cultura, su sagacidad sino y fundamentalmente lo que había en Freud de invención, su genio.

-¿Qué aspecto biográfico de Freud le resulta más atractivo?

-Un detalle biográfico para Freud fue el episodio antisemita de humillación que afectó a su padre cuando un gentil arroja el sombrero del padre y este debe levantarlo de la acera. Este suceso marca su vida y su obra, el padre humillado; el segundo detalle atractivo es cuando dice: “vagaba como un alma en pena”, en sus últimos años antes de publicar “Moisés” esa vacilación es llamativa ante una obra que descontruye a la religión, a Dios pero no llega a desconstruir al padre, es parte del legado que nos dejó a los analistas.

-Apelando a un ejercicio imaginativo, ¿Cuál cree que sería la mayor preocupación actual de Sigmund Freud?

-La preocupación actual de Freud ya estaba en sus tiempos, era el porvenir del psicoanálisis. La incidencia del psicoanálisis en el siglo XX ha sido formidable a tal punto, que las interpretaciones ya son parte del Otro cultural. Sin embargo no son los mismos tiempos, no son los tiempos de la ética de la renuncia sino de la promoción del consumo, no son tiempos de la moral victoriana sino más bien de lo no-moral. Creo que su mayor preocupación sería que la hiancia del inconsciente no se cierre, que las puertas del Averno -tomando la metáfora dantesca- sigan abiertas, que el psicoanálisis no quede ahogado en el discurso religioso ni en las redes de las tecnociencias.

-En nombre de elSigma le agradezco el haber accedido a formar parte de este homenaje a Freud en el 150º aniversario de su nacimiento, y que nos haya transmitido en forma clara aspectos fundamentales del pensamiento freudiano, en un ejercicio que considero importante para todo aquel que intente llevar adelante la práctica del psicoanálisis.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Entrevista a Mario Goldenberg por Francisco E. Ruiz


En esta entrevista para el blog del IOM CID Santiago del Estero, el Lic. Goldenberg comentó sobre temas relacionados a la época actual y el psicoanálisis: los síntomas sociales, violencia, la política y los usos del psicoanálisis en la actualidad.

F.R.: Me gustaría que puedas dar una impresión de tu visita en Santiago, pensando también en la extensión que tiene cada vez más el psicoanálisis. La cuestión del psicoanálisis en extensión, en tanto difusión y enseñanzas, y el psicoanálisis en intención, en cuanto a la formación de los analistas en Santiago.


M.G.: Hace ya varios años que vengo a Santiago, creo que este es el séptimo año. Y realmente tanto en el sentido de la formación de analistas como en el sentido de la extensión del psicoanálisis en la ciudad, creo que los resultados han sido bastante buenos. Lo he constatado año tras año, los cambios en la ciudad, y como ha crecido el IOM tanto en el sentido de extensión como en el sentido de la formación. Me parece que con los años se ha podido profundizar en los debates, avanzar en las conceptualizaciones y encuentro que hay una riqueza muy interesante en ese sentido.


F.R.: ¿En qué crees que el psicoanálisis puede ser de más interés en el interior del país? Hay temas que son síntomas sociales, por ejemplo la violencia contra la mujer, la política, los medios de comunicación. ¿Crees que el psicoanálisis puede tener una participación en el sentido de poder decir algo sobre esos temas?


M.G.: Respecto a los síntomas actuales, me parece que desde el psicoanálisis hay una plataforma teórica formidable para pensar lo actual. Respecto al caso concreto de violencia contra la mujer, evidentemente esta época es una época donde hay una oferta de goce muy amplia, desde tóxicos, la diversión…, donde la mujer como causa de deseo o como síntoma de algún modo queda desplazada. En este sentido estas soluciones violentas o de eliminación no es la cuestión neurótica de la mujer como síntoma sino más bien modos donde están pluralizados otros modos de goce, a diferencia del goce que se pone en juego en el encuentro sexual. Cuando Lacan dice que el discurso capitalista es un rechazo a la castración y un rechazo al amor, creo que todos esos efectos lo constatan.


F.R.: La orientación lacaniana por eso tiene una participación en los debates políticos, un campo que es interior y a la vez exterior. La política como discurso del amo, y el psicoanálisis su reverso. Está el ejemplo de la izquierda lacaniana.


M.G.: El término izquierda lacaniana lo han tomado algunos teóricos de las ciencias políticas, no porque Lacan haya tenido una posición de izquierda, ni Freud ni Lacan han asumido eso, pero sí teóricos como Badiou, Žižek, Laclau, Castoriadis, Stavrakakis, que han tomado categorías del psicoanálisis para pensar la teoría política. El sujeto de goce y nuevas formas de relación a la democracia y lo que se llama la postdemocracia. Además tener en cuenta que la política no solo puede ser pensada desde lo jurídico, desde lo económico, sino que el goce también es un factor político.


F.R.: Para terminar,…pensando también en el tema de las próximas jornadas de los CID en Jujuy,… ¿Para qué sirve “un” psicoanálisis?


M.G.: Bueno, es una pregunta pragmática, y apunta a la cuestión de la época en el sentido del uso del psicoanálisis. Es una pregunta que hay que responder en cada práctica, en cada tratamiento y en la labor de cada analista. Hay una respuesta muy simple que da Lacan en el seminario XXIV que dice que el psicoanálisis sirve para sentirse mejor. Que no es poco.

miércoles, 25 de junio de 2014

Lazo social y violencia

Invitado a una videoconferencia sobre "Violencia en las Escuelas", el autor elige introducir la posición del analista lacaniano en la época a través de la exploración de los trágicos sucesos de Carmen de Patagones; cotejando la versión argentina a la ficción cinematográfica "Elephant". Articula el aparente heroísmo de la venganza de "Kill Bill" al goce de la matanza que en verdad esconde, para develar la paradoja de la máxima kantiana. Examina la sociedad del espectáculo, la declinación del Otro, valiéndose de los aportes de R. Espósito en su redefinición de la biopolítica.



La siguiente es la tercera de un ciclo de videoconferencias organizadas desde el Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas, junto con UNESCO, Brasil, con la Universidad de San Martín y el Ministerio de Educación de la Nación.

La apertura estuvo a cargo de la licenciada Mara Brawer, coordinadora del Observatorio, quien recordó que el mismo tiene por objetivo generar instancias de investigación acerca de la temática de la violencia en las escuelas con el fin de promover políticas públicas para la prevención y mejoramiento en la convivencia, así como la construcción de espacios de debate y de reflexión junto a los docentes.

Brawer envió un saludo a las provincias que pudieron conectarse y a los que llegaron a pesar de los inconvenientes de una intensa lluvia. Agradeció a la fundación OSDE, a las cabeceras de la Red Federal de Formación Docente y a los Ministerios de Educación de todas las provincias. También anunció la inminente publicación de experiencias, ganadoras en un concurso para equipos escolares sobre cómo trabajar la convivencia en la escuela. Por último, presentó al especialista invitado, quien también agradeció a los organizadores. Posteriormente, la licenciada Mariana Moragues coordinó las preguntas que realizaron diferentes provincias.

Para comenzar, me gustaría referirme a la película Elephant (Gus Van Sant, 2003), que tuve oportunidad de ver hace algunos años. Es un planteo diferente del que presentaBowling for Columbine (Michael Moore, 2002), un documental sobre la matanza ocurrida en 1999, en una escuela en Portland, Oregon. La película que mencioné primero me impactó más, aunque los hechos que se narran son ficción, lo que me llevó a comentarla en varias oportunidades. Al poco tiempo sucedió lo de Carmen de Patagones: evidentementeElephant estaba dando algún signo de las problemáticas de la época.

El título de la película, "Elephant", se tomó de la parábola de los ciegos y el elefante. En esta historia, de la que encontramos una versión del siglo II A.C. en los cánones budistas, varios ciegos examinan diferentes partes de un elefante: orejas, piernas, rabo, trompa, etc. Cada ciego está completamente convencido de que entiende la verdadera naturaleza del animal, basándose en la parte que tiene en sus manos. De esta forma el elefante es como un abanico, o como un árbol, o una cuerda o una serpiente. Pero ninguno puede ver el todo. Creo que la idea de Van Sant es muy interesante, porque nos dice que un hecho así, solo se puede abordar parcialmente.

Voy a tomar brevemente algunas cuestiones que llaman la atención. Primeramente, podemos decir que en la película no hay padres. Solamente al principio aparece un padre alcoholizado que es el mismo que aparece al final, pero el film transcurre en ausencia de padres, este es un elemento importante. Además, está el escenario de ese High School, que no tiene nada que ver con nuestras escuelas. Sin embargo, muestra la rutina cotidiana de una secundaria como cualquiera, pero también cómo se va gestando lo que va a suceder después. Presenta distintos jóvenes, algunos más raros que otros. En un momento, dos amigos en la casa de uno de ellos. La imagen muestra a uno tocando en el piano, "Para Elisa" de Beethoven, una melodía que se reitera en la película. Otro, jugando un video game, que consiste en matar a los contrincantes. Suena el timbre y llega una encomienda: es una ametralladora o un rifle. La prueban en el garaje y dicen que ya tienen todo para empezar lo que habían planeado para el día siguiente. Por supuesto, en esa casa no hay padres. Despliegan un mapa del colegio, acuerdan en qué lugar se van a ubicar, con qué cuentan, y uno le dice al otro: "tenemos un día de diversión garantizada". La trama sigue así, llegan al colegio con bolsos llenos de armas y con ropa de combate. Nadie se da cuenta de eso. Uno al otro es: "¡Divertite!" y comienzan la masacre. Lo que sucede después es la realización del video game. Es por esto que interesa tomarlo para abordar la problemática del lazo social: quienes tenían con ellos lazos cotidianos, pasan a ser blancos de video game, con los que producen la matanza. No importa el final, no hay desenlace, se muestra esto: el profesor, el preceptor, sus compañeros, nada detiene a estos chicos.

Mi intención es vincular la película con lo ocurrido en Carmen de Patagones. Escribí un artículo publicado en Página 12 (7/10/04) y en la revista digital, Virtualia nro. 12. Los alumnos, justamente habían visto Bowling for Columbine 15 días antes. Es decir que un intento de tratamiento preventivo sobre violencia en las escuelas, quizás le dio la idea a Junior para consumar las atrocidades que cometió. Aunque debemos admitir que en la escuela de Carmen de Patagones ya había señales. En uno de los pupitres estaba escrito: "Si alguien le encontró sentido a la vida, por favor escríbalo aquí", también, "Lo más sensato que podemos hacer los seres humanos es suicidarnos". Creo esas señales estaban y no se les prestó la debida atención. Tampoco es raro que los adolescentes escriban cosas así.

En el artículo, decía que este episodio marcó a la institución Escuela en todo el país. Se habían vuelto sospechosos todos los chicos retraídos, es decir que se produjo una especie de paranoia generalizada: cualquier tímido podía ser un criminal en potencia.

Lo que se pone en juego, tanto en la película como en el episodio de Patagones, es un caso extremo que no da cuenta de la violencia en las escuelas. Justamente los medios de comunicación se dedican a mostrar aquello que va a producir mayor rating, las atrocidades que son parte del espectáculo. El tema de violencia en las escuelas es mucho más amplio de lo que aparece en las noticias. Existen episodios cotidianos donde, sin llegar a estos extremos, la violencia está presente.

En mi opinión, una cuestión fundamental es cómo saber abordar no sólo estos casos de extrema gravedad, sino la violencia en el ámbito escolar como síntoma social. En este sentido, podemos trazar algunas coordenadas para poder pensar este fenómeno.

En primer lugar, podemos tomar un término que usa Lacan en un artículo sobre la familia que se titula: "Los complejos familiares en la formación del individuo" (1938). Lacan habla de la declinación social de la imago paterna, lo cual constituye un elemento clave para poder pensar la época y la cuestión de la autoridad. Esta formulación de Lacan tiene como antecedente la famosa frase de Nietzsche (1844 -1900): "Dios ha muerto", que apunta a que el mundo de los valores, de los ideales, de los grandes relatos, de los fundamentos, ya no tiene vida, ha caído. De algún modo se puede decir que el siglo XX es un siglo de declinación de ideales, de valores y de la autoridad. Nosotros también hemos asistido a esto. Por ejemplo, en la época de Freud la autoridad del médico, del político, del maestro, del profesor, del docente, era considerada de forma muy distinta que en estos tiempos. El médico de familia, el médico como portador de un saber, ya no existe más. El psicoanálisis parte de ahí: Freud, posicionado como médico encarnaba una figura de saber. Hoy esa figura ha declinado y el médico es alguien que suministra medicamentos: hay más autoridad en una fórmula química, que en aquel que la suministra. Así como la creencia en los políticos, en los periodistas, ha declinado la autoridad de los docentes. Tampoco podemos dejar a los psicoanalistas fuera de esto: hay una tendencia a poner el psicoanálisis en el mismo nivel de prácticas como el tarot, el reiki o cualquier otra práctica.

En definitiva, la frase de Nietzsche funciona como bisagra entre una época y otra.

La ética de los comienzos del siglo XX es una ética del sacrificio y de la renuncia, que funcionaba como regulación. Lo encontramos planteado en varios textos de Freud: la cultura exige al individuo renuncias, a la agresión, a las satisfacciones pulsionales. Lo cual permite cierto contrato social, cierto ámbito de regulación. Sin embargo, actualmente tanto en la clínica como en la práctica que ustedes realizan, nos encontramos con adolescentes que no sacrifican nada, que no les interesa saber nada, que no les importa el futuro, quizás a algunos les interese divertirse. Son hijos de padres que trabajan, que estudiaron, que se han sacrificado en la vida para poder vivir dignamente y para darles educación a sus hijos. Estos jóvenes generan angustia en los padres, en la medida en que no tiene nada que ver con lo que sus padres esperaban de ellos, pero van muy bien con el discurso actual. Al contrario de la ética religiosa del sacrificio y de la renuncia pulsional, el paradigma actual es el del mercado, el de la ética capitalista, en otras palabras: el consumo, la diversión como algo distinto del sacrificio. Por eso destaqué enElephant las dos oportunidades en las que aparece este tema, cuando un chico le dice al otro "tenemos diversión garantizada", y al despedirse antes de empezar la masacre: "divertite". Es un término que tiene tradición en la filosofía. Se puede decir que es un término banal, pero hay que tomarlo seriamente. Sin que entremos en profundidad, Pascal lo plantea como un modo de eludir la relación con Dios; es interesante esta relación entre el término diversión y la idea de eludir. En occidente la industria del entretenimiento (Entertainment), es una de las más poderosas del mundo. Tomar el cine no es simplemente un hecho anecdótico, sino que el cine es un condensador de artes y también constituye un medio de transmisión de cuestiones que son centrales en la cultura, pero a la vez es un producto industrial para el mercado de la diversión.

Entonces, la cuestión de la diversión marca una ética distinta de la del sacrificio.

Hay en este punto una relación con algo que planteaba Freud, que tomaba al súper yocomo un derivado de la conciencia moral, que tiene su antecedente en la tradición Kantiana. Kant ubica en el centro de su ética, la conciencia moral y formula lo que llama suimperativo categórico, el imperativo Kantiano. La máxima universal que Kant plantea es: "Haz que la regla de tu acción sea una regla que valga para todos".

Así plantea como cuestión central de la voluntad moral, la renuncia a las inclinaciones, es decir, que cada uno debe renunciar a sus inclinaciones que llama patológicas, para responder a una máxima universal. De aquí se deriva el planteo de Freud del súper yo. Pero Freud encuentra una paradoja: mientras en Kant el individuo que más renuncia, el que más se sacrifica, es el más virtuoso; Freud encuentra en la clínica que cuanto más renuncia el sujeto, el superyo se vuelve más crítico y severo.

A diferencia de Kant que planteaba "cuanto más renuncia más virtud", para Freud "cuanto más renuncia, más patológico". En Freud el extremo del súper yo es la melancolía, que lleva al sujeto al suicidio.

Actualmente nos encontramos con este cambio de paradigma en el discurso actual que no exige renuncia.

Ahora bien, Lacan produce un viraje. Dice que lo que en realidad exige el súper yo es goce, es decir, "goza más, aunque sea renunciando"; aunque sea sufriendo, exige goce. Esta fórmula es pertinente, para pensar el mandato actual, que lo que exige no es renuncia, sino más bien consumir, gozar, deportes extremos, adrenalina etc., en el marco de un vacío de sentido.

En el film citado, está muy claro que no hay ningún sentido en juego. No eran discípulos de Marilyn Manson, ni eran nazis.

Hay ciertos hechos reivindicativos: a uno de ellos lo habían insultado o humillado, pero intrascendentes. En mi opinión eso es más horroroso, que si hubiera habido algún sentido delirante. Es más horroroso que haya un vacío de significación.

Es muy angustiante para algunos padres cuando se enfrentan con un adolescente al que no le importa nada. Quizás no son casos graves de adicciones, sino que el punto más grave es ese vacío respecto del futuro, y la ausencia de intereses.

En el discurso actual, el sin sentido que se pone en juego, por ejemplo en Gran Hermano, o en los medios cuando lo que les interesa es mostrar la tragedia, la atrocidad para tener rating, para luego pasar publicidad, sólo porque hay mucha gente viendo eso.

En Psicología de las Masas (1920) Freud plantea que el ideal del yo, lugar ocupado por el líder, mantiene la cohesión de la masa: eso produce una homogeneidad, en cambio al declinar los ideales, se provoca una disgregación de la masa. En ese sentido, al faltar aquello que funcionaba como un modo de regulación, de cohesión, se produce un fenómeno de dispersión. Para pensar lo actual, no se puede decir que hay una masa de consumidores. Que haya una marca, no quiere decir que todos los que usan Nike hagan masa. La relación de identificación con un líder o un significante del ideal o un ideal en común, eso hace masa. En cambio las marcas del mercado, no constituyen una masa homogénea. No hay ninguna relación de lazo entre los consumidores. Por eso es relevante la división entre sujeto, ciudadano y consumidor: el ciudadano tiene algo en común con otros, el consumidor no.

Volviendo al tema, hay un cambio de paradigma entre la masa conceptualizada por Freud y las multitudes actuales, que no necesariamente tienen algo en común. No hay una instancia que regule. La violencia tiene que ver justamente con esto, con una ruptura de lazos, con la declinación de la autoridad. La declinación de los ideales hace que el otro no necesariamente es un semejante sino que, como bien lo muestra en la película, forme parte de un videogame.

En la película Kill Bill, Tarantino pone en juego la violencia claramente. Hay allí un sentido. El film trata de una venganza, pero al final Bill le pregunta a Kiddo (Uma Thurman) si ha gozado matando a todos los que mató hasta llegar a él, ella responde que sí.

Está por un lado la trama de la venganza como sentido heroico, pero al final queda al descubierto que ella ha gozado con eso.

Hay un texto de Michel Foucault de 1975 que habla del Panóptico. Éste fue una invención del utilitarista inglés Jeremy Bentham (1748-1847) para renovar las instituciones carcelarias. En la Edad Media las celdas eran oscuras, se practicaban los tormentos y castigos físicos, Bentham plantea una innovación en el modo de corrección y castigo.

El Panóptico era una especie de edificio con una torre central con un vigía, desde donde se podía ver todo. En ningún momento los reclusos quedaban fuera de la mirada. El modo de corrección era estar vigilándolos todo el tiempo.

Tal como lo toma Foucault, el Panóptico anticipa las instituciones actuales: todo está a la vista. No solo en el sentido arquitectónico, la tecnología de los medios ha permitido que todo se pueda ver. Gran Hermano es un buen ejemplo de panóptico.

Allí hay un asunto de interés respecto de la cuestión del ocultamiento: se plantea un cambio de paradigma respecto de la violencia y del castigo. Hasta hace unos años y no muchas décadas, el castigo físico era parte del proceso educativo. He escuchado relatos en Europa, Francia o España donde todavía se usa la violencia como modo educativo. El tratamiento de la violencia familiar fue erradicando ese discurso, pero ahora tenemos el problema inverso: la violencia aparece no por el modo educativo, sino en este desafío a la autoridad o directamente cuando no se la reconoce, o bien entre los mismos alumnos.

En suma, es importante tener en cuenta todo esto: por un lado aparece el panóptico, vigilar pero no castigar, y por el otro lado aparece esa especie de declinación de la ley del castigo que produce el "todo esta permitido", no hay reglas, no hay ley, etc. Asimismo, "todo se puede ver" –que podemos hacer coincidir con el reality show– a lo que se suma "todo se puede decir", todo es válido.

Quizás el matiz diferente al panóptico, es que el lugar del vigía, que es el que vigila todo, una vigilancia ética, se ha convertido en un lugar de goce.

El "todo vale" marcó la década del ´90, el neoliberalismo, lo que llamó Fukuyama, "El fin de la historia"; todo se podía ver, todo se podía decir, y nada tenía consecuencias. Sin embargo, hay que ubicar un corte en el 11 de septiembre del 2001 que marcó el paso de la época de la globalización y el mercado, al paradigma de la seguridad en el comienzo del siglo XXI.

Para concluir tomaré un concepto trabajado por el filósofo napolitano, Roberto Esposito. Es un autor importante sobre estos temas, tiene tres libros relacionado con la filosofía política titulados: Communitas, Immunitas y Bios, publicados por Amorrortu Editores.Toma el término biopolítica de Foucault, ya que no se trata sólo de la política desde los derechos del ciudadano y los derechos del sujeto, sino que incluye la política sobre los cuerpos. El ejemplo extremo que toma Espósito es el holocausto en cuanto política de exterminio. Más sutilmente hallaríamos la política de salud o la política de educación. Es decir que la política no sólo afecta al sujeto como ciudadano o al sujeto del lenguaje, sino que también aborda lo real del cuerpo.

Generalmente los fenómenos como el nazismo, desde la política en sentido tradicional y desde la filosofía política aparecen como impensables; en cambio desde la biopolítica se pueden abordar, en la medida en que, si la política es también política sobre los cuerpos, entonces toda política va en ese sentido.

El concepto que me interesa tomar de Espósito, en relación con la biopolítica, es lo inmunitario como opuesto a lo comunitario. Lo inmunitario es justamente un aparato de defensa que protege al organismo de cuerpos extraños. Ahora bien, llevado al terreno de la comunidad, el autor plantea como inmunitarios los aparatos de seguridad, los aparatos de evaluación, etc. Realiza una crítica planteando que en esta época la seguridad está más puesta en lo inmunitario que en lo comunitario.

Pienso que nuestro modo de tratar el tema de la violencia tiene que tener en cuenta ese detalle. Si ponemos el acento en lo inmunitario, nos convertimos en detectores de patologías encubiertas y armamos todo un aparato persecutorio que no va a evitar estos fenómenos de violencia, sino que justamente los va a incrementar. Un ejemplo claro de esto podemos encontrarlo en la película Babel. En ella se muestra que no hay globalización, sino más bien una babelización en el mundo actual. Si bien la tecnología es mundial, no hay una globalización efectiva. Babel permite pensar algo en relación con lo inmunitario, en el momento en que muestra el accidente de estos chiquitos marroquíes al probar un fusil que había dejado un japonés en su expedición de caza. Justamente, el accidente se convierte en una cuestión de Estado y esos niños son considerados terroristas. El aparato de seguridad termina matando a uno de ellos luego de ese episodio, que se vuelve trágico al convertirse en una cuestión de terrorismo de Estado, abordado por un aparato inmunitario. También aparece la situación en la frontera: el paso de EE.UU. a México sin ningún control, mientras que de México a EE.UU. hay un aparato de control tremendo, una barrera infranqueable que -más allá de la política inmigratoria- pone en riesgo de vida a la niñera y a los niños. Así, el aparato inmunitario convierte un hecho que quizás es banal, en algo siniestro. Espósito señala que la preservación de la vida en la política inmunitaria, es una política de la vida que puede destruir la vida.

Es por eso que es importante el modo de abordar estas rupturas de lazos; si se aborda por el lado inmunitario, puede producir más desastres que buenas consecuencias.

En ese sentido, quiero tomar una frase que está en Bowling for Colombine. Le realizan una entrevista a Marilyn Manson, el cantante de rock, preguntándole si era el instigador, el ideólogo de esa masacre, contesta que no, de ninguna manera. Entonces le preguntan qué es lo que le diría a esos chicos, y Manson tiene una respuesta inteligente, dice: "No les diría nada, simplemente los escucharía". Esto es relevante para tener en cuenta al abordar estos asuntos. Podemos producir discursos, intentar transmitir modos de tolerancia, de no violencia, etc., pero es más importante abrir la posibilidad de lazo. En definitiva, que estos pequeños detalles tengan algún lugar en el sistema educativo. No se trata de armar un aparato inmunitario, sino un abordaje más bien del lado de lo comunitario.

En Carmen de Patagones, 15 días antes del suceso habían visto la película Bowling for Columbine, para que fuera elaborada por los alumnos. Podría pensarse que a ese chico, que evidentemente tenía una grave perturbación, le dio una idea, lo llevó a pasar de los dichos al acto. Los dichos los vimos en los mensajes: "si alguien conoce el sentido de la vida, escríbalo aquí", o "lo mejor que puede hacer un ser humano es suicidarse". Los actos fueron lo que sucedió después. Quizás no fue la estrategia más afortunada. Tal vez sí es adecuado abordar los episodios pequeños en los que está en juego la violencia, la agresión a las autoridades. Poder poner en juego el lazo. El psicoanálisis, aborda el lazo social como discurso. Hay distintos modos de discurso, la política es un modo de discurso, lo que nosotros escuchamos en la clínica también es un discurso, el discurso del inconsciente. Lo que ha enseñado Freud -y creo que ese es el aporte más importante del psicoanálisis a lo social- es que no hay un salto entre lo individual y lo social, sino que la misma estructura que se pone en juego en un sujeto, la encontramos en las masas. Lo individual y lo social tienen la misma estructura y hay que abordarlo de la misma manera.

María Masa: Yo soy tutora. Nos reunimos todos los viernes para tratar los temas de la escuela y a veces surge el tema de la violencia en algún episodio específico. El problema es que no hay un gabinete psicopedagógico en el colegio. Yo pienso que somos muy limitadas, que podemos tener buena voluntad, pero… ¿qué sucede en los colegios donde no hay un gabinete? Yo creo que en un futuro muy cercano se va a tener que trabajar en eso, porque hay colegios que no lo tienen. Y mientras tanto, ¿qué se puede hacer?

Lic. Goldenberg: Evidentemente es algo necesario, pero la cuestión es aún más amplia. Estos ámbitos de reflexión o dispositivos de abordaje de estos temas son necesarios en el ámbito educativo. Puedo tener alguna idea, pero me parece que ustedes tienen que reflexionar y producir dispositivos que puedan tramitar o poner en juego esto.

María Masa: Quizás el secreto es escuchar, coincidiendo con Marilyn Manson. Los dispositivos se pueden poner o no en funcionamiento, armar o crear, pero me parece que se puede empezar por una vida bastante más sencilla comenzando por abrir las orejas. Coincido con esto que se decía acerca de cuánta participación se les da a los chicos en armar cosas, en redactar las leyes. No sé si no había que pasar la película en Carmen de Patagones. En las escuelas donde se pasan películas que hacen pensar las cosas se abrieron debates después, se abrió el espacio para que cada uno opinara y tomara en cuenta estas señales y todas estas cosas que van apareciendo. Me parece que lo que falta es eso, escuchar a los chicos y poder darle más importancia a lo que dicen, a lo que piensan, y tenerlos más en cuenta.

Lic. Goldenberg: Sí, creo que eso es importante, pero si vieron Elephant, hay una secuencia donde están reunidos con un psicólogo hablando todos los chicos sobre sus problemas, y sin embargo, el hecho sucede igual aunque eso está. Me parece que el que está dispuesto a poner en juego la palabra, va a poder evitar algo. Creo que hay que inventar dispositivos para poder tramitar estas cuestiones. Por eso digo, no lo veo tan simple, no creo que pasar o no una película va a resolver el tema, o solamente con los gabinetes, me parece que la cuestión es todavía más amplia.

Rosa Sofía Urre: Soy integrante de Ledia, que es un equipo disciplinario de infancia y adolescencia. Somos nuevitos, estamos trabajando desde noviembre del año pasado. Vos hoy comentabas que en esta situación contemporánea nos encontramos con que los papás tenían expectativas diferentes de lo que los chicos y jóvenes son. Yo me cuestiono esto muchas veces, me pregunto qué es lo que lleva a esta contradicción entre la realidad y lo que estos padres buscan. ¿Por qué no pueden llegar a sus hijos para que sean lo que ellos tienen expectativas de que sean? ¿Esa es una cuestión cultural? ¿Tiene que ver con la forma en que está dado el sistema hoy? ¿O es solamente una cuestión de lo que les llega a los pibes desde la televisión, de los medios de comunicación y demás?

Lic. Goldenberg: Por eso decía que en Elephant no hay padres, y eso indica algo. Esos chicos con tarjetas de crédito compran las armas por Internet. Las armas llegan a la casa.

Por un lado allí no hay padres, mientras que nosotros hablamos de padres que aparecen preocupados por estos adolescentes a los que no les importa nada: ese es el mejor de los casos. También puede haber padres a quienes sus hijos no les importan nada, tenemos de esos también. Con respecto a esa diferencia, lo puedo constatar mucho en las demandas clínicas, en los intercambios y también en las escuelas; aparece en un principio como un problema de fracaso escolar, de chicos repetidores, y esto no es así. Por eso tomé la cuestión del ideal de los padres: quizás para ellos es muy angustiante que repitan, pero hay chicos a los que no les importa nada, hay chicos que pueden repetir tres, cinco veces y no les importa. Si el sujeto se mide con un ideal, ahí aparece algún punto de falta, de culpa. Y por más que los padres tengan ideales, no necesariamente pasa lo mismo con los adolescentes. En definitiva, el lazo social y el discurso van en la misma línea.

Genaro, docente e investigador: ¿Tal vez no le conviene a algún poder económico que el lazo social no sea una casualidad? Digo algún entre comillas, por no decir grupos de poder económico en la sociedad. ¿Puede ser que el discurso político no tenga nada que ver, que sea un discurso y nada más, cuando se elaboran nuevas leyes educativas en las que el sujeto-objeto de la acción, que es el educando, no tiene voz ni voto ni participación, y se habla de la comunidad o lo comunitario aunque realmente el educando es y sigue siendo un objeto pasivo donde no hay espacios de reflexión? Si bien es cierto que en lugares donde hay gabinete se puede hacer un poquito más, la intervención muchas veces genera violencia. Intervenir, como pasó en Carmen de Patagones, que es una escuela con gabinete y lo sigue teniendo, cuando dio esa película incentivó la violencia. Yo creo que las políticas educativas tienen que tener un discurso que enseñe a pensar sobre todo el bombardeo que tienen el niño y el joven, es decir, no solamente enseñar a leer y escribir, sino leer y pensar lo que nos llega, qué hay detrás de todo eso. Y reitero mi pregunta, si no es que esto les conviene a los poderes económicos, porque si los chicos están felices y saben interpretar y no pueden ser engañados, no se va a poder vender ni droga, ni tabaco, ni alcohol.

Lic. Goldenberg: Por más que haya un núcleo familiar, evidentemente hay un bombardeo discursivo, como decía el colega Genaro. Porque Gran Hermano está en cada casa: en cada hogar está la intromisión de un discurso que es extraño.

Además, que los adolescentes aparezcan como síntoma para los padres ya es una buena señal. Por supervisiones en hospitales sé que hay muchos casos en los que la demanda no surge de los padres sino del colegio, y cuando viene del ámbito educativo me parece alentador. Es muy importante poder señalar que tal chico necesita tratamiento. En muchos casos concurren a tratamiento por el colegio y no por los padres, porque los padres no se dan cuenta de que ahí hay algo que anda mal. Por supuesto que es necesario el gabinete, pero está más allá del gabinete, está en el modo de escucha que se pone en juego en cada docente, y también en los hospitales. Son muchísimos los casos de demanda de tratamiento que vienen del colegio. También hay demandas judiciales, pero son distintas. La escuela es un lugar donde, a falta de la familia, se pueden detectar síntomas. Aquellos niños que van a tratamiento no son posibles asesinos seriales, sino casos mucho más mínimos. Cuando hay sufrimiento y el chico es escuchado, eso permite la posibilidad de que entre en un tratamiento, y pueda hacer algo con su angustia. Las dificultades, las trabas, las inhibiciones, las angustias se ponen en juego en el lazo y la escuela es el lugar más importante para detectar eso. No hay muchos más lugares para los chicos: están la familia y la escuela. En el shopping, en la cancha, allí nadie se va a ocupar, son lugares más bien anónimos.

Jujuy: Se dijo que no es bueno abordar la violencia por lo inmunitario, ¿desde dónde, entonces?

Lic. Goldenberg: Sí, planteé la inconveniencia del abordaje desde la lógica inmunitaria. Les recomiendo el libro: Immunitas (Amorrortu Editores), de Roberto Espósito. Mientras en la época de los ´90 el discurso era el del consumo y la globalización, el discurso actual es la seguridad. El abordaje desde la seguridad es tomar algo sintomático como peligroso, y cuando un discurso toma algo sintomático como peligroso, lo puede convertir en peligroso. Por eso di el ejemplo de Babel.

Pienso que hay que pensar la cuestión más por el lado comunitario. Creo que hay modos de tratamiento desde lo discursivo, desde lo comunitario. Por eso la referencia que hice anteriormente me parece importante: conozco la cantidad de demandas en los hospitales que surgen a partir de las escuelas. Eso es un buen indicio. No sólo permite evitar cuestiones que pueden ser catastróficas, sino que también hay pequeños sufrimientos que afortunadamente la escuela puede detectar, en el buen sentido, y permitir un ámbito para que se pueda destrabar, para que se pueda hacer algo con esto y no que quede silenciado. No es necesario tomar sólo los casos que salen en los medios, hay modos de padecimiento que quizás son más silenciosos. Es importante que el ámbito educativo sepa orientar, encausar, darles un lugar.

Tandil: ¿Cómo lograr la reinserción escolar de un joven que cometió un hecho de violencia premeditado, pensando en una situación como la de Patagones?

Lic. Goldenberg: Es una pregunta difícil. En el caso de este chico Junior, creo que le cambiaron la identidad. No sé realmente cuáles han sido los hechos posteriores, pero de algún modo va a ser siempre Junior. Es como si hubiera encontrado de golpe el sentido de la vida que le faltaba ..., lamentablemente él va a ser siempre el que cometió este acto. Ahora bien, ¿es posible la reinserción escolar? Bueno, hay que ver la cuestión caso por caso. Hay actos que no tienen retorno, me parece. Además, los actos tienen consecuencias, y es necesario que las tengan, pero ni yo ni ustedes estamos en condiciones de determinar cuáles son esas consecuencias. En ese sentido no me parece que sea tan simple pensar en una reinserción.

San Juan: ¿Qué hacer con respecto al deterioro de la autoridad del docente, que es lo que impide preservar su seguridad y promueve conductas desbordadas?

Lic. Goldenberg: Sí, evidentemente el deterioro de la autoridad produce todo eso. Ahora bien, ¿cuál es el abordaje adecuado? ¿Restaurar la autoridad desde un autoritarismo? No sé si eso sería lo mejor en este momento. Hubo épocas en las que el totalitarismo era un discurso predominante en el mundo; ahora prevalece el discurso de la seguridad, que no necesariamente es un discurso autoritario, pero no es la manera de evitar los desbordes. Pienso que no. Siguiendo la línea de las respuestas anteriores, si abordamos lo sintomático como peligro, entramos en ese discurso de la seguridad que el mundo está padeciendo.

Trelew: Pedimos ejemplos de cómo abordar las cuestiones de violencia.

Tierra del Fuego: ¿Qué futuro hay para los chicos de tener una expectativa, ya sea laboral o profesional?

Lic. Goldenberg: Ahí está el problema. Ustedes conocen los acontecimientos de París durante el año pasado, cuando se quemaban autos y se llegó a una escalada: un día eran 200, al siguiente 300, 400, 500… hasta que un día la prensa dejó de enviar información porque la misma prensa estaba produciendo la escalada. Se seguían quemando autos, pero no salía en los medios. Los que producían estos hechos, no eran hijos de extranjeros, sino hijos de inmigrantes de una tercera generación, que reciben subsidios del estado pero tienen una posibilidad muy limitada de insertarse en el ámbito laboral y estudiantil. Ese episodio sorprendió allí, donde se vive en la opulencia: Europa tiene sus pobrezas, pero económicamente está en uno de los mejores momentos. Aparecen hechos de violencia en una sociedad que tiene todo controlado, en la que los desocupados tienen sus subsidios. Pero eso no resuelve el malestar.

Por eso en las políticas estatales, la educación es central. También lo es la investigación científica que en América Latina está bastante limitada por el contexto político y económico. La pregunta por el futuro me parece fundamental. Nos encontramos con algún adolescente que tiene algo pensado, que tiene algún ideal, que piensa trabajar y tiene un proyecto; pero para los fumadores de paco, los intoxicados, para todos ellos, es muy difícil pensar un porvenir. En definitiva, el problema del futuro atañe a lo educativo, pero también atañe claramente a las políticas. Eso ya está, de algún modo, fuera de nuestras manos. En conclusión, es necesario tener en cuenta que el sistema educativo tiene mucho que ver con el futuro de los sujetos, pero también con el futuro del país.

Trenque Lauquen: ¿Qué pasa con la violencia que se genera dentro de las escuelas? No por parte del chico, sino de la familia. ¿Hay posibilidades de generar lazos?

Lic. Goldenberg: Eso de padres que acuchillan docentes o les pegan, está en la misma línea. Es una cuestión de ruptura de lazos y de no reconocimiento de la autoridad. Creo que hay que abordarlo sintomáticamente: lo ocurrido está diciendo algo. Solamente con encerrar a los padres o expulsar a los alumnos no se resuelve; por el contrario, hay que dar un ámbito para que pueda ser escuchada y tramitada la cuestión. Son fenómenos nuevos. En otra época eso de agredir a un docente era algo excepcional e impensable, pero está en la misma línea, es la violencia dentro del ámbito de la escuela que rompe los marcos. Es la misma que puede suceder afuera: no está solamente en el ámbito educativo, puede suceder en un hospital o en otros lugares. Pone en evidencia la fragilidad de los lazos sociales y su regulación.

Tucumán: En un mundo marcado por imágenes, ¿cuáles son los criterios al tomar imágenes para trabajar en una escuela?

Lic. Goldenberg: Lo del mundo marcado por la imagen me parece interesante.

Más que seleccionar imágenes, hay que tratar de pensar en las palabras, porque ya tenemos todo el tiempo bombardeo de imágenes. Una película puede ser mejor que la otra, pero no sé si eso va a cambiar la cuestión. Como ya tenemos demasiadas imágenes, quizás lo mejor es poder hacer uso del los lazos discursivos, la relación de sujeto a sujeto y el lazo. No creo que haya unas imágenes mejores que otras, me parece que lo que hay que fomentar es el lazo, y poder elaborar aquello que hace síntoma en el lazo.

Concordia: ¿Qué solución dar para aquellos chicos cuyos padres se encuentran ausentes y sin gabinete en la escuela?

Lic. Goldenberg: Insisto con lo que decía anteriormente, pienso que los dispositivos tienen que estar más allá de los gabinetes. No tengo la fórmula, eso lo tienen que pensar ustedes. A veces la escuela por sí sola es el único marco con que los sujetos cuentan, y eso lo deben conocer. Bowling for Columbine y Elephant muestran eso: los chicos van y vienen de la casa, y no hay padres. Es un síntoma de esta época la adicción al trabajo para mantener un status y un nivel de vida. Así estos chicos prácticamente no tienen contacto con sus padres, no se ven con ellos, no hablan con ellos. No solamente en lugares marginales, sino que ya es un problema de la época. Hay que tomar en serio que la escuela a veces es el único marco.

Chivilcoy: Recomiendo otra versión de la situación que muestra Elephant. En Bang Bang, you are dead (Guy Ferland, 2002), un profesor de teatro en la escuela revierte el drama con su actitud de escucha y compromiso.

Mara Brawer: Esta película transcurre en un colegio secundario donde ya hay episodios de violencia. Frente a toda la resistencia, el profesor sigue adelante. En el medio hay un chico que es bastante arraigado y que ve las cosas de una manera diferente. Es muy interesante porque logra una reflexión en los padres, en las autoridades y muestra esta cuestión de los lazos rotos.

Lic. Goldenberg: Gracias por el dato, me habían comentado esa película pero todavía no había tenido oportunidad de verla.

Esperaba una pregunta de Córdoba, porque quería recomendar una revista de psicoanálisis, "Mediodicho" cuyo último número se titula "Esa Violencia".

Misiones: ¿Se puede decir que este nuevo discurso fue generado por la idea de que "todo está permitido", dicho entre comillas?

Lic. Goldenberg: Sí, de algún modo sí, en alguna época se creía que el problema del padecimiento y del sufrimiento tenía que ver con la represión, la censura y la cuestión de la autoridad. Se trataba de liberarse de la represión, de las reglas, de la ley, un poco los años ´60 tenían esa idea, liberarse de todo y que todo sea permitido. También esta idea está en Los hermanos Karamazov (Dostoyevsky, 1880): "Si Dios ha muerto, todo está permitido", en la que se plantea una paradoja. No creo que en la época actual, si bien hay un rebajamiento de las reglas de las leyes, todo esté permitido. En los síntomas de los adolescentes y de los niños nos encontramos más bien con la dificultad, las inhibiciones, el consumo de drogas. Esto no quiere decir que todo está permitido. Justamente el que consume drogas, alcohol y pega, muestra un punto de dificultad. La dificultad se pone en juego justamente en la relación con el otro sexo y el amor. Puede haber muchas líneas respecto de las ofertas de goce, pero siempre el problema más difícil y más sintomático es el lazo amoroso y el lazo sexual. Es entonces cuando se pone en juego lo sintomático. Mucha droga, mucho descontrol, pero la cuestión de poder encarar al otro no es tan fácil, por eso el tema de "todo está permitido" es importante ponerlo entre comillas, tal como se aclaró en la pregunta.

Mendoza: Con respecto a los castigos, ¿usted considera que dejaron de existir? ¿Cuál podría ser el castigo, si éste carece de importancia tanto para padres como para niños?

Lic. Goldenberg: Me parece una pregunta fundamental para cerrar lo de hoy. Hablé de Foucault, que se dedicó mucho a investigar el castigo, el sistema carcelario, los sistemas de punición. El problema central no es si hay castigo o no hay castigo, sino poder responsabilizar. Creo que el punto central es que : "el sujeto es siempre responsable" como dice Lacan.

Ahora bien, que sea responsable no quiere decir que se responsabilice. Responsabilizarse es asumir la responsabilidad, reitero: el sujeto es siempre responsable de lo que hizo. Así, Junior es responsable de lo que hizo, eso no quiere decir que se responsabilice. Creo que más que pensar en el castigo, es mejor pensar cuál es el modo de poder responsabilizar a un sujeto por lo que hace. Un niño también es un sujeto y en ese sentido hay que orientar la experiencia educativa como en el ámbito analítico, es decir, ¿Cómo poder responsabilizar a un sujeto?. Creo que ese es un punto clave.

Muchas gracias por la invitación a Mara Brawer y los colegas del Observatorio y muchas gracias por la participación y las preguntas, para mí fue un gusto estar en este ciclo.


* Mario Goldenberg es psicoanalista, miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, profesor de la Universidad de Buenos Aires, co-responsable del Departamento de Psicoanálisis y Filosofía del Centro de Investigación del Instituto Clínico de Buenos Aires, autor de varios libros y trabajos, compilador con Diana Chorne de La creencia y el psicoanálisis (FCE, Bs. As., 2006), y De astucias y estragos femeninos (Grama ediciones, Bs. As., 2008).
1- Ciclo de videoconferencias observatorio argentino de violencia en las escuelas. Tercer encuentro: 30 de marzo de 2007.