miércoles, 12 de noviembre de 2014

Una presentación, una ausencia

Presentación del libro "El Deseo del Analista" de Javier Aramburu

Intervención de Mario Goldenberg


¿Hablar de un vacío? ¿Apostar por el sujeto más allá de su física? El deseo del analista hace presencia, y lo hace a través del lenguaje. Ahora, que con el lenguaje el sujeto tenga la solución ante el problema de la vida… ¡lejos!...porque no se resuelve con la esperanza del acercamiento sino justamente por entender que es un insalvable, en cierto modo insoportable, y que si se transmite, siendo transmitido, es justamente sobre el lapso y lo que "hay": cosa en so-porte.


Una ausencia demasiado reciente, para poder decir algo. Quizás sea necesario un poco más de tiempo para poder realizar un homenaje, con sus colegas, compañeros y amigos.

Esta presentación del libro El deseo del analista de Javier Aramburu, es producto de un intensivo trabajo de recopilación, de reconstrucción de textos y conferencias; a los que se dedicó Javier en los últimos meses.

Había una firme decisión de dejarnos esta publicación, que no aborda una cuestión específica, sino que apunta, del mismo modo que su práctica y su tarea en la Escuela, a la formación de analistas.

Hemos colaborado en esta edición, numerosos colegas mencionados en la presentación de Florencia Dassen: Leonor Curti, Carina Lipzer, Daniel Riquelme, Diana Yassin, Guillermo Cavallero, Susana Amado, Lucía Blanco, Osvaldo Delgado, Mario Goldenberg, Silvia Ons, Silvia Salman, Irene Kuperwajs, Gustavo Stiglitz, Patricia Montes de Oca.



Cabe destacar que fue Guillermo Cavallero quien tuvo la dedicación de establecer varios textos de los cuales sólo había apuntes o esquemas. De este modo tenemos su presencia en este trabajo.

El impecable prólogo de Jorge Alemán, quien fue uno de los interlocutores privilegiados de los últimos años.

Las reuniones de café, las mesas compartidas en la Escuela, han dejado para nosotros una enseñanza imborrable, en aquello que tiene para decir el psicoanálisis en el debate de esta época.

Este libro muestra las huellas que ha dejado Javier Aramburu en el psicoanálisis, su decisivo compromiso con el Campo Freudiano y la Orientación Lacaniana.

Su amplia trayectoria coincide con la entrada de Lacan en la Argentina, la primera apuesta a una escuela con Oscar Masotta. La fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, la fundación del Seminario Lacaniano y luego la fundación de la EOL.

Cabe mencionar a quienes fueron sus compañeros y amigos en este largo recorrido: Mónica Torres, Linda Katz y Adrián Scheinkestel.

Antes de comenzar la presentación quería mencionar dos rasgos.

Uno de los más grandes poetas de nuestra lengua: Miguel Hernández, ha escrito un poema en el año 1937, que se titula "Vientos del pueblo me llevan"


…Asturianos de braveza,
Vascos de piedra blindada,
Valencianos de alegría
Y castellanos de alma,
Labrados como la tierra
Y airosos como las alas…

El poeta logró nombrar los trazos de cada región de España, y Aramburu, en ese sentido, coincidía bien con eso de "vascos de piedra blindada"; por la firmeza de su deseo en cuanto a sus posiciones y decisiones.

Otro rasgo, más sutil, más singular, se dibujaba en su predilección por la fábula de Chuang-Tzú, el maestro taoísta de Chuang, fábula que nos llegó por Borges y por Lacan.

De aquel que soñó ser una mariposa, y en su despertar se preguntase si no sería una mariposa que soñaba con Chuang-Tzú.

Fábula que Javier Aramburu había trabajado en un artículo de hace años, titulado: "Interpretación y Sujeto supuesto al saber", para dar cuenta del inconsciente y el ello, en la lógica del acto analítico. También en este volumen, en la página 223, en su conferencia "Rasgo unario y objeto a".

Esta fábula, que recordaba con frecuencia, quizás daba cuenta de alguien que no era fácil de atrapar, de su preferencia por los detalles y de su vuelo, como rasgos de su estilo.

Un estilo que deja su marca en nuestra comunidad analítica, como un deseo inolvidable.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Cuando el lazo amoroso se afloja, aparece el odio

En "Violencia en las escuelas", el psicoanalista y ensayista Mario Goldenberg sostiene que la debilidad contemporánea del lazo social es una de las causas de los episodios de violencia, segregación y muerte en el mundo contemporáneo.

El libro, publicado por la casa Grama, cuenta con trabajos de otros especialistas, Alejandra Glaze, Valeria Lamota, Gisela Laura Baldini, Germán García, José Ubieto, Javier Garmendia, Ana Laura Vallejo y Andrea Botas.

Goldenberg presenta al libro como un producto de investigación de la materia "Clínica con niños y adolescentes, las formaciones del síntoma", que coordina desde hace algunos años en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Ese mismo programa esta enmarcado en la red de investigadores del Observatorio de Violencia en las Escuelas de la Universidad de San Martín (UNSAM) y el ministerio de Educación de la nación.

En diálogo con Télam acerca de los últimos episodios de violencia escolar en la Argentina, tendencia -por lo demás- mundial, y acelerada por las nuevas tecnologías de información audiovisuales, Goldenberg tiene algunas hipótesis.

"En principio", dice, "Freud piensa el lazo social en la psicología de las masas por el lado de un ideal del yo que homogeneiza (a la masa) a través del Eros".

Y agrega que "en esta época, en la cual no existen ideales compartidos, se trata más bien del imperativo de gozar, divertirse; de la satisfacción inmediata donde el prójimo puede ser un obstáculo o un objeto de goce".

En buen romance -y en la más positiva de sus lecturas- el sistema se acercaría más a la "multitud" teorizada por Antonio Negri y Michael Hardt.

Y ejemplifica con el estatuto del amor. "El amor está cuestionado; el sociólogo (Zygmunt) Bauman publica `Amor líquido` en 2006. Y lo que escribe, confirma la tesis freudiana: cuando los lazos amorosos se aflojan aparece el odio, la violencia, el otro como enemigo".

¿Soluciones? "No se puede pensar el fenómeno como una totalidad sino tratar de pensarlo. Freud mismo se encargó de aclarae que el psicoanálisis no era una visión del mundo. En ese sentido, es muy interesante la circulación del significante `indignados`", dice.

"Se trata de recuperar la dignidad perdida, saqueada, ultrajada por ciertas políticas, ciertas prácticas disciplinarias; se trata de reclamar la dignidad en un mundo indigno".

El especialista cree que el cambio epocal que de alguna manera habilitó el cambio de paradigma "fue el atentado contra las Torres Gemelas, pensado como un acto terrorista para las cámaras de tv y las fotografías".

"Lo que esta nueva época muestra, como dice Gerard Wacjman, `es lo imposible de no ver`; estamos forzados a ver, y a ver como un espectáculo. Este es el punto más interesante para articular con los episodios de violencia escolar", asegura.

Por ejemplo, "las cámaras de seguridad de la escuela de Río de Janeiro este año, que fueron puestas para proteger a los alumnos, lo único que dieron es testimonio de los chicos ensangrentados, intentando escapar de la masacre. Eso pudo verse en Youtube y en todos los noticieros del mundo".

Para Goldenberg, esta mutación antropotécnica, clave del síntoma social, "es que estas noticias se han convertido en espectáculo, y cuanto más sangriento más espectacular".

Los casos de Virginia (en los Estados Unidos) o el de Río, son extremos. "Porque una cosa es romper una escuela, como hicieron los chicos en Rosario, algo que todavía está en cierto contexto de travesura".

"Pero otra es el manifiesto delirante del coreano o de Wellington Meneses", sostiene el psicoanalista.

"Podría conjeturarse que están haciendo eso como una especie de reivindicación por las maldades del Otro, pero sin dudas se trata de paso al acto psicótico, el de un paranoico".

Así las cosas, a Goldenberg le llama la atención que "estos sujetos, que después se terminan matando, dejan testimonio, necesitan que su acto quede inscripto en internet"

Pero no hay que olvidar que "estas masacres fueron preanunciadas, había páginas de internet donde el brasileño anunciaba lo que iba a hacer; también lo de Columbine. Y nadie hizo nada. Nadie hizo una lectura de eso".

Igualmente "en el caso de Carmen de Patagones: las señales en los pupitres, las amenazas, detalles que nadie atendió, a los que nadie prestó atención".

Finalmente, Goldenberg dice que "la violencia es un modo de ruptura del lazo social, y que el acoso, o `bullyng`, también. Así pasó con el chico al que trataron de gordo, insultaron, golpearon y filmaron sus compañeros, antes de subir la filmación a la red".

La consecuencia de las agresiones, incluso contra las autoridades, "es que la escuela no sabe qué hacer con eso. Y que eso es una manera de cómo se juega hoy el lazo social, la amistad, la fraternidad; en estos casos, todo eso está quebrado", concluye el especialista.(Télam).-

¿Qué es el psicoanálisis? Mario Goldenberg

domingo, 19 de octubre de 2014

Matrix en Martín Coronado, lo que no sucedió

Un adolescente de 15 años que concurría al Instituto Martín Coronado, con un asistente terapéutico, llevó el pasado viernes una carta de despedida a su familia, una pistola 9 mm y 60 municiones. En diálogo con sus compañeros, les advirtió : "Ninguno de ustedes es Matrix. Ninguno de ustedes puede esquivar las balas". Esa frase alertó a los chicos, permitió reducir al menor y evitar una tragedia.

Matrix es una trilogía de películas de ciencia ficción escritas y dirigidas por los hermanos Wachowski donde la realidad es un mundo virtual; la trama argumentativa es la salvación mesiánica de lo humano dominado por la tecnología, Neo es el elegido y Morfeo es quien formula la famosa frase que ha tomado el pensador contemporáneo Slavoj Zizek: "Bienvenido al desierto de lo real".

El episodio de Martín Coronado muestra algo de esto, deja entrever el desierto de lo real, lo que no sucedió pero podría haber pasado. Afortunadamente, no se puso a prueba si sus compañeros pueden esquivar las balas como Matrix, y ellos mismos pudieron advertir el problema y dar el alerta para evitar la masacre. Este hecho demuestra que las prevenciones, códigos de convivencias, protocolos, leyes, cámaras de vigilancia y asistentes terapéuticos pueden ayudar a prevenir episodios así.



Sin embargo, ni en Carmen de Patagones, ni enColumbine, ni en Virginia Tech, todos estos dispositivos fueron eficaces. Estaban las señales, sin embargo nadie vio nada. Sus compañeros pudieron dilucidar el peligro que los adultos cercanos al menor no vieron, es muy interesante.

Cuesta anticipar cómo se va a remontar esta situación, cómo reinsertar al joven, cómo se va a inscribir este episodio en la historia de la escuela, que no sucedió, pero deja una marca por lo que podría haber sucedido.

La violencia en las escuelas se instalado en el trasfondo del sistema educativo. Semana a semana nos encontramos con hechos de este orden. A este nuevo síntoma social se lo intenta recortar bajo el termino bullying, introducido por el psicólogo noruego Dan Olweus en el año 1982 a partir de tres suicidios de adolescentes. Reducir la violencia escolar al bullying es tomar este fenómeno desde la perspectiva de víctima y victimario, que no permite responsabilizar ni implicar a los actores de estos episodios. Más aun, en el video de Cho Seung- Hui, autor de la masacre de Virginia Tech en 2007, y en el video de Wellington Menezes de Oliveira, autor de la matanza en Rio de Janeiro en 2010, ambos se declaran víctimas del bullying.

Desde la perspectiva de tomar la violencia escolar como síntoma, se puede hacer una lectura que implique la responsabilidad de cada sujeto, pues tomar a un individuo como victimario es patologizarlo y tomarlo como víctima lo releva de su responsabilidad.

martes, 23 de septiembre de 2014

Entrevista a Roberto Esposito



La ejecución de Bin Laden por los Estados Unidos, afirma el filósofo italiano Roberto Esposito en esta entrevista, demuestra que en el horizonte biopolítico la soberanía Se expresa “desactivando la ley”.

POR MARIO GOLDENBERG

Roberto Esposito es uno de los principales exponentes actuales en el campo de la filosofía política. Profesor de Historia de las Doctrinas Políticas y director del Departamento de Filosofía y Política del Instituto Italiano di Scienze Umane de Nápoles, visitó la Argentina en 2006 y dictó en la Biblioteca Nacional la conferencia “Filosofía y biopolítica”, acompañado por Edgardo Castro y Samuel Cabanchik. Años después, en otra de sus visitas al país dictó la conferencia “Persona y vida humana”, tras la cual, tuve oportunidad de compartir con él una cena; conversamos largamente y acordamos esta entrevista, que finalmente hicimos por mail para Ñ . En ella, el autor de Categorías de los impolítico se explaya sobre diversos temas: el aporte de Freud a la filosofía política, la violencia en las escuelas, su modo de pensar la comunidad, sus diferencias con el pensamiento de Foucault y la muerte de Osama Bin Laden.

¿Cómo cree usted que se modificó la relación entre comunidad y violencia con la llegada de la globalización y cuáles son los efectos que todavía sentimos?

La globalización es un fenómeno estructuralmente ambivalente, con efectos contrastantes entre ellos. Por un lado, tiende a reconstruir un mundo común, eliminando o debilitando los límites inmunitarios que separan los diversos Estados y las diversas comunidades. En este sentido, debería reducir la violencia soberana a la que se hizo presente en el tiempo de la Guerra Fría, entre los dos bloques separados por el Muro de Berlín. Por otro lado, sin embargo, justamente tal contaminación generalizada provoca un nuevo y todavía más potente rechazo inmunitario, llevando a la edificación de nuevos muros y barreras defensivas. Desde este punto de vista, tal como ha sido visto claramente, sobre todo a partir del atentado a las Torres Gemelas, la globalización puede producir una explosión de violencia incluso más fuerte que aquella que pretende eliminar.

¿Cuál es para usted el aporte de Freud a la filosofía política? 

La contribución de Freud a la filosofía política fue fundamental. Semejante a la de Nietzsche como capacidad crítica respecto de la concepción llanamente racionalista y normativa de la tradición de origen anglosajón. La idea de pulsiones inconscientes en la base de nuestro comportamiento, deconstruye la representación de una democracia como resultado de una elección racional y voluntaria por parte de los sujetos. Pero más en general, también aquí en singular paralelo con Nietzsche, Freud niega la posibilidad de pensar la subjetividad política como un conjunto de individuos anoticiados de su propio bien y dispuestos a realizarlo. Freud nos recuerda la inextricable relación entre razón y cuerpo, interés y pasión, pulsión y voluntad. Desde este punto de vista, anticipa el discurso sobre la filosofía de lo impersonal que he desarrollado sobre todo en Tercera persona.

Partiendo de su concepto de comunidad, ¿cuáles son las diferencias que encuentra entre conceptos aparentemente similares como la masa freudiana, la muchedumbre de Le Bon y la multitud de Antonio Negri? 

La masa freudiana es una masa compacta, como aquella de la que a su modo habla Elías Canetti. La muchedumbre de Le Bon también es concebida como un flujo móvil destinado a devenir en presa de líderes carismáticos que la utilicen con fines propios. La multitud sobre la cual habla Negri es en cambio –al menos según él– un conjunto de singularidades que jamás se ha transformado en pueblo y por lo tanto no fue nunca unificado o unificable bajo una forma institucional. Ninguna de estas categorías es asimilable a mi idea de comunidad, entendida como la recíproca donación (del término latín munus ) de sujetos constitutivamente alterados y contaminados. A lo sumo, la masa freudiana y la muchedumbre de Le Bon remiten a la dinámica de la inmunización que, en mi aparato teórico, se ubica en el polo contrario al de la communitas .

¿Considera que la indiferenciación introducida por la globalización pudo haber contribuido a la manifestación de las nuevas formas de violencia que encontramos por ejemplo en las escuelas? 

La violencia en las escuelas no es más que el espejo de la violencia difundida en toda la sociedad. Tendría que ser mirada en el interior de este contexto. Por lo cual ella misma, si no es un efecto directo, al menos es un efecto posible de las dinámicas globalizantes. Luego, debiera decirse que la población escolar se encuentra todavía más expuesta que otros a la crisis económica en curso. Las posibilidades de trabajo futuro disminuyen a simple vista, y esto determina una situación potencialmente explosiva. También en Europa, la Escuela y la Universidad son sacudidas por estremecedores episodios de violencia destinados a aumentar, si no se tiende hacia una radical reconversión de los actuales preceptos económicos y sociales.

La violencia ha estado siempre presente en la historia de las comunidades bajo la forma de guerras, masacres, homicidios, genocidios, campos de concentración. Sin embargo, en las últimas décadas, han aparecido otras formas de violencia que a simple vista se presentan “sin sentido”, más vinculadas a una forma de violencia comprendida dentro de la cultura del espectáculo o bien de la diversión. ¿Qué piensa sobre esto? 

Es verdad. Se han registrado casos de violencia extrema, cometida sobre menores o sobre ciudadanos inmigrantes, con un único fin espectacular o de “diversión”. Esto está relacionado, por un lado al nihilismo imperante, es decir con la fuga de sentido, que atraviesa hace tiempo nuestras sociedades. Por otro lado se relaciona con la relevancia siempre mayor de los medios de comunicación, que produce efectos de emulación en la expresión de una violencia descontrolada. En este sentido, las películas que vemos a diario en la televisión vincula la violencia a menudo con la sexualidad, y aparece aún más espectacular y por ello más reproducible dentro de la sociedad del espectáculo en la cual estamos sumergidos. El viraje decisivo de la biopolítica también incide en esta dinámica a través de la directa relación entre poder y cuerpo. La violencia sobre los cuerpos es hoy entendida como la medida del poder de quien la ejercita.

¿Cuáles son las principales diferencias entre el concepto de biopolítica de Foucault y el suyo? 

Naturalmente, yo mismo partí de las investigaciones fundamentales de Foucault sobre la relación entre política y vida biológica. La diferencia está en el hecho de que los dos términos de “bios” y “política” en Foucault son entendidos inicialmente como separados y sólo sucesivamente unidos en una relación de dominio que somete el uno al otro, mientras que yo he buscado pensarlos juntos desde el comienzo. La categoría mediante la cual me fue posible realizar esta operación es la de “inmunización”. Construido sobre la base del derecho y de la biología, el concepto de inmunización me ha proporcionado la llave para superar el impasse de Foucault sobre la relación entre soberanía y biopolítica. Como así también para reconocer, en el interior de la categoría de biopolítica, una diferencia entre tanatopolítica y biopolítica afirmativa. Mientras que la primera, la tanatopolítica se practica sobre la vida, tal como ha sido practicada por el nazismo pero no sólo por él; la segunda, la biopolítica afirmativa, debe ser pensada como una política de la vida misma.

Lo traigo a un hecho que sacudió recientemente la política internacional. ¿Cuál es su lectura de la muerte de Bin Laden? 

La ejecución de Bin Laden señala, de la manera más evidente, la superioridad de lo político sobre lo jurídico que caracteriza la soberanía americana. Estados Unidos sabe bien que, para ser coherente con el discurso democrático, fundado sobre los derechos individuales y la separación de los poderes, habría sido oportuno capturar a Bin Laden y someterlo a debido proceso, pero consideró esta opción muy riesgosa por los efectos que podría haber provocado en el mundo islámico. Si no se conservó el cuerpo muerto de Bin Laden ni siquiera por un día, jamás lo habrían mantenido con vida por un periodo de tiempo todavía mas largo. Esto significa que, en un régimen que es al mismo tiempo soberano y biopolítico, como es el estadounidense, el discurso jurídico está destinado a ser siempre superado o lacerado por lo político. Como muy bien ha explicado Schmitt, lo político se define en una relación entre amigo y enemigo que prevé siempre la aniquilación física del adversario. Mientras que en la era moderna, la soberanía funcionaba instituyendo la ley, hoy, en el horizonte biopolítico, ésta se expresa desactivando la ley, es decir, abriendo una grieta, un breve estado de excepción, dentro del cual se procede en un modo político- militar. 


Traducción de Gisela Baldini.